06 de Febrero de 2006 | Redacción | ENTREVISTAS
Ignacio entregando bolsa de comida a los corredores en carrera

En la sombra

Constantes, eficaces, trabajadores, serviciales… Son los masajistas del Andalucía-Paul Versan

Son los primeros en salir de la cama y los últimos en acostarse. Su jornada laboral dura 24 horas. Sin su trabajo el funcionamiento de un equipo ciclista sería prácticamente imposible. Son los masajistas. Obviamente se encargan de dar los masajes a los corredores, pero eso es tan sólo una milésima parte de su labor en el equipo, que aunque imprescindible… poco reconocida.

 

Trabajan en la sombra, en silencio, con afán y con la premisa de no molestar a nadie. Son como hormiguitas azarosas siempre en constante movimiento. Saben en todo momento lo que tienen que hacer y siempre están prestos para todo lo que necesite cualquier miembro del equipo, ya sea un corredor, el director, un mecánico…

 

Con los corredores realizan un trabajo muy especial, son como sus madres cuando están en carrera. Son los encargados de llamarlos cada mañana, de prepararlo todo para el desayuno cuando los ciclistas bajen al comedor. El día que la carrera termina tarde, muy de mañana, preparan el almuerzo de los técnicos y demás auxiliares. Una vez que ya está todo listo… un ratito para desayunar, reponer energía para seguir con la tarea. Toca preparar la comida para los corredores. Los bocadillos y las proteínas para recuperar justo después de la etapa.

José Luis preparando proteínas

Pero además tienen abierto otro frente… el avituallamiento en carretera. Para esto tienen que preparar varias bolsas para cada corredor. De salida llevan un trozo de plátano y otro de manzana, una barrita de proteína, otra blanda de alimento, un chupetín de glucosa, un pastelito de miel, un croissant con dulce de leche, un bidón de sales y uno de agua. A mitad de la etapa se les entrega otra con un trozo de pera, bizcocho de leche con mermelada de fresa, una barrita de ND3 y otro chupetín de glucosa, junto con otro bote de sales y de agua. Todas las bolsas están listas antes de partir para la salida.


 
Cuando los corredores llegan a meta, son los encargados de recibirlos, cargados de toallas, botes de agua, refrescos…Si toca control son ellos los que los acercan, están pendientes de que todos los corredores acudan sin problemas al coche del equipo, para comenzar su descanso y partan lo antes posible para el hotel.

 

Ha finalizado la etapa… pero su trabajo continúa. Hay que recoger la ropa de los corredores, maillot, culotte, calcetines, camisetas, manguitos, perneras… todo para la lavadora, después a la secadora y a devolverla a cada corredor. Terminada la colada, llega el turno de hacer ‘su’ trabajo… los masajes. Una hora por corredor. Piernas completas, pies, glúteos, espalda y cuello.

 

La jornada toca a su fin. Tan sólo queda la cena y revisar que todo esté perfecto para comenzar un nuevo día de carrera con todo a punto.

 

Para valorar aún más su trabajo, hay que saber que por equipo suele haber dos o tres masajistas, dependiendo de la categoría y el presupuesto de cada uno. El resto del equipo son doce personas, entre corredores, directores y mecánicos.

 


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