20 de Febrero de 2006 | Víctor Salazar. Preparador Físico | PREPARADOR-DE INTERéS

El seguimiento del ciclista

No cabe duda de que el nivel físico de cada deportista así como la preparación que esté llevando a cabo va a ser determinante cara a obtener las metas marcadas.  En estas fechas en que nos encontramos nuestra “maquinaria” tiene que estar casi a punto cara a la inminente competición que está ya en las puertas. Sin embargo puede que salte la luz de alarma y que no nos encontremos como debiéramos. Un control preestablecido nos va a ayudar a que esto no ocurra.

 

Y es que muchas veces nos preocupamos de acumular entrenos, en la mayoría de las ocasiones guiados por nuestras propias sensaciones. La dinámica se va sucediendo: tras el merecido descanso cuando acabó la temporada pasada, vuelta a la actividad con las caminatas por el campo, el gimnasio, la piscina, la bici de montaña, … Luego llega la hora de volver a la carretera. A pesar del frío y de la lluvia la motivación es tal que vamos devorando kilómetros, acumulando cada vez más en nuestras piernas. Primero a un ritmo más suave para posteriormente observar con agrado como la media de nuestras salidas es más alta.


La competición se aproxima y puede ocurrir que surjan las dudas. “Pues ahora no estoy como debiera”. “Hace 15 o 20 días estaba mejor” son algunos comentarios que pueden ser oídos estos días.  ¿Qué ha sucedido?

Habría que examinar la evolución que hemos llevado para ver en qué hemos fallado. Y para ello necesitamos tener elementos de juicio suficientes. De ahí la importancia que tiene un control pormenorizado de nuestro entrenamiento en un doble sentido: el que lleva a cabo nuestro preparador y el que debemos tener nosotros mismos en nuestra agenda.


El entrenamiento no es una simple cuestión de acumular y acumular. Es cierto que uno de sus principios fundamentales es el de la evolución progresiva de las cargas, pero siempre llevado a cabo de una manera estudiada y teniendo en cuenta varios factores más.


Así, si acudimos al gimnasio a realizar un programa de fortalecimiento tendremos que saber que ciclos vamos a seguir en él ,qué cualidades vamos a trabajar y por cuanto tiempo. Habrá que preguntarse asimismo una vez realizado el plan si éste ha cumplido sus objetivos o no. Por ejemplo, después del microciclo de fuerza-máxima, ¿ he logrado verdaderamente tal fin? Apunta en tu agenda el número de repeticiones, el peso movido, … sólo así lo sabrás.


Llega el momento de montarse en la bici. Hay que trabajar la base aeróbica que es lo que va a sustentar toda nuestra temporada. ¿ Pero sabemos cómo hacerlo? Fundamental para ello va a ser el realizarnos un test de esfuerzo para determinar nuestros umbrales y nuestras diferentes zonas de trabajo. Si entrenamos a unas pulsaciones determinadas y sin embargo no son éstas las apropiadas podemos echar al traste toda la temporada.  Como casi todo el mundo sabe ya, hay diferentes sistemas energéticos y hoy en día es fácil saber cual estamos utilizando a través de la monitorización cardiaca. Pues bien, procura hacerte ese test. Compáralo con el del año pasado y sobre todo haz un buen uso de él guiado siempre por tu preparador.


Otro elemento que hay que tener en cuenta es nuestra agenda de entrenamiento. Además de apuntar los datos fundamentales de los test realizados, de las diferentes analíticas que nos vayamos haciendo, … es necesario rellenar periódicamente una serie de parámetros. Primero el entrenamiento realizado el día en cuestión. Cuantos kilómetros hemos realizado, qué tiempo hemos invertido, el trabajo en cuestión que hemos desarrollado (escalada, esprints, rodaje, fartleks, …)qué tipo de terreno hemos elegido y la climatología que hemos tenido.   Pero además conviene que nuestra agenda tenga reservado un espacio para rellenar otra serie de cuestiones como son el peso, el sueño, lesiones o enfermedades,  el grado de percepción de fatiga o la frecuencia cardiaca basal ( el pulso en reposo recién despertados por la mañana). La evolución de estos parámetros puede indicarnos si estamos trabajando correctamente o si no, bien porque no llegamos o bien porque caemos en el síntoma de sobreentrenamiento del cual trataré en otro artículo.
 Puede parecer que se trata de algo pesado de realizar y que bastante tenemos ya con sacar un rato para entrenar como para que encima tenga que andar con anotaciones. Pero es la única manera de controlar nuestro estado de forma y nuestra evolución y os aseguro que no se tarda más de cinco minutos diarios.  Este pequeño “esfuerzo” verdaderamente merece la pena. Evitaremos sin duda desagradables sorpresas. Si este artículo os sirve para animaros a cambiar la dinámica que lleváis hasta ahora me doy por satisfecho.


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